DE MUJERES Y DIOSAS

Esta mañana miraba el cielo desde las rocas, hacía tiempo que no veía un paisaje tan limpio y azul. Tenía los labios salados y sentía el vientre ir y venir, el corazón acelerado, el pulso en las muñecas. Ya ves, a veces las mujeres águila nos convertimos en cormoranes, en pájaros felices de viento y océano, en ágiles criaturas que desaparecen entre las olas. La verdad es que siempre me ha gustado nadar deprisa, creo que no me equivoco si te digo que es de las pocas actividades que adoro hacer veloz (lo demás: comer, andar, escribir… mejor despacio) Cuando era pequeña, podía tirarme horas jugando a que era un delfín, hacía piruetas y corría a más no poder sin miedo alguno, mientras mi madre me repetía que al mar había que tenerle respeto. Pero yo, para entonces, no escuchaba, me sentía como pez en el agua, como si mis manos las moviera la misma fuerza del mar, y mi cuerpo quedase invadido por la ductilidad de las medusas. Todavía hoy, cuando estoy demasiado en la cabeza, y pensamientos como “qué voy a hacer con mi vida” no cesan de rondarme, no hay mejor medicina que convertir las alas en aletas, echarme al mar, dejar atrás la playa bulliciosa y nadar como si no hubiera mañana. Porque en realidad no lo hay. Ya ves.

Así que ahí estaba yo, sobre las rocas, mirando el cielo. Había recibido la petición de una lectora del blog que me animaba a escribir sobre las rupturas de pareja, y me preguntaba si sería posible hablar sobre un tema que apenas conozco, y que, con toda seguridad, cada una hemos experimentado de manera distinta. Hace ya tiempo que viví la última separación, actualmente llevo un año y medio con mi compañero de viaje, así que echa cuentas. Con la anterior pareja estuve tres años y en el último… simplemente las cosas dejaron de funcionar, teníamos objetivos vitales diferentes y necesidades difíciles de compaginar. Él era un lobo solitario, bueno como él solo, y vivía en medio del bosque, en una cabaña de madera. No parecía tener más aspiraciones que las de vivir tranquilo, sin grandes responsabilidades, alimentándose casi del aire. En cambio, yo era un ratón de biblioteca y una buscadora incansable, tenía la sensación de que la vida no había hecho más que empezar y quería continuar mis estudios, viajar… Así que me fui distanciando cada vez más hasta que, al final, cogí el impulso suficiente y lo dejé. Puede que a muchas de vosotras os parezca cruel, pero, después de la ruptura, básicamente sentí alivio, una libertad inmensa, como si el mundo fuera de nuevo solo para mí. Y sí… para qué negarlo, también sentí tristeza por él y kilos de una sustancia pegajosa llamada culpabilidad, pero… en fin… la vida sigue y lo cierto es que siempre he sido una persona muy independiente.

Según la doctora Jean Shinoda Bolen, existen tantos tipos de mujeres como diosas había en el Olimpo. Aunque, simplificando, todas pueden englobarse en dos grandes grupos: las vírgenes y las vulnerables. En la primera categoría, encontraríamos a todas las humanas que se sienten completas en sí mismas, porque poseen unas metas muy definidas que las motivan, las mueven y las mantienen ocupadas. No precisan de nadie más para hallar su propósito y su misión en el mundo, aunque pueden emparejarse, tener amigos, e incluso establecer compromisos duraderos. Existen tres ejemplos de diosas vírgenes. En primer lugar, tendríamos a Artemisa, diosa de lo salvaje y defensora de las mujeres, cuyo alimento reside en la naturaleza, en la defensa de causas justas y en las amistades profundas. Seguidamente, estaría Atenea, diosa del conocimiento y la razón, mujer apasionada por los retos intelectuales, la obtención de reconocimiento y el poder. Y, por último, encontraríamos a Hestia, diosa que encuentra su nutrición en el silencio, la meditación y la espiritualidad, y prefiere no llamar mucho la atención ni implicarse en exceso en los asuntos terrenales.
Por otro lado, en la categoría de las diosas vulnerables encontraríamos a todas esas mujeres que viven por y para las relaciones, que hallan un inmenso sentido en cuidar de los demás, en inspirarles o en crear uniones que las fortalezcan como personas. En este grupo, tendríamos a Hera, diosa nacida para tener pareja, para mimar, para reforzar al otro. Cuando es traicionada o ha de enfrentarse a una ruptura sentimental, parece como si todo su universo se viniera abajo y la razón de su existencia se desvaneciera. Asimismo, dentro de las diosas vulnerables, estaría Deméter, diosa que ha venido a la tierra para ejercer la maternidad, para proteger, acariciar, reforzar y apoyar a muchas clases de hijos: de carne, de papel, de arcilla, de ideas… Para ella, las cosas se complican cuando deja de cuidar, cuando los niños se emancipan y no hay nadie que precise de su ala protectora. Por último, en esta categoría tendríamos también a Perséfone, diosa- hija que permanece eternamente joven y teme madurar de algún modo, enfrentarse a un mundo que le parece demasiado hostil y demasiado adulto.

Cabe señalar que no existen diosas mejores ni peores, y que todas nosotras a lo largo de nuestra vida vamos aproximándonos más a unos arquetipos u a otros. Cuanto más compleja sea nuestra personalidad y más mujeres tengamos dentro de nosotras, más probabilidades hay de que tengamos muchas diosas activadas pujando por el protagonismo. Lo que está claro es que, tras una ruptura dolorosa de pareja, todas nos parecemos un poco a Hera, de repente nos da la impresión de que nada tiene sentido, de que estamos completamente solas y sin rumbo. Llevamos tanto tiempo acompañadas por otros, que hemos perdido el placer de hablar con nosotras mismas, de escucharnos por dentro, hemos perdido la costumbre de planear un viaje y lanzarnos a la aventura, con nuestras dos únicas piernas y nuestro corazón dormidito. La buena noticia es que podemos aprender, queridas, tenemos tantísimos recursos que todavía no hemos usado que… Hay que ponerse manos a la obra. Así que, si acabas de cerrar una relación de pareja y te sientes perdida y vulnerable, atenta. Lo primero que vamos a hacer es invocar a alguna de las diosas vírgenes, con sus cualidades de independencia y determinación. Elige la tuya entre Artemisa, Atenea y Hestia. Pregúntate ¿qué necesito ahora? ¿me vendría bien perderme unos días en el monte y estar en contacto con otros animales? ¿podría apuntarme a un círculo de mujeres para sentirme más comprendida que nunca? ¿sería mejor continuar mis estudios o apuntarme a un club literario? ¿y si, en lugar de eso, lo que más me apetece es empezar a meditar y aprender a vivir más presente? Pega bien el oído a ver qué te dice la voz de adentro y, a continuación, escoge la diosa a la que vas a llamar. Intenta dibujar las cualidades que necesitas de esa diosa: la sabiduría instintiva de Artemisa, el poder intelectual de Atenea o la comprensión tranquila de Hestia. Luego, quizás te ayude confeccionar un altar a modo de recordatorio, puedes decorarlo con elementos que te recuerden al arquetipo que necesitas: plumas, liquen, un libro, un cuarzo blanco… Y, por último, puedes hasta inventar una oración, las posibilidades son infinitas.

Somos mujeres sabias y completas. Tan completas como las gaviotas que surcan el espacio en este instante, como el cielo azul y limpio, como la mar redonda. Cada una hemos venido al mundo desde el misterio más infinito, y nos iremos de él sin saber apenas nada. Es probable que sólo tengamos esta vida, mira para atrás y dime si no se te pasó volando, si no has llegado ahora en un suspiro, cómo para lamentarse… Tengamos o no pareja, caminamos siempre solas, y las rupturas están ahí para recordárnoslo. ¡¡Es tan sencillo!! y lo mejor es que, cuando lo asumimos, perdemos el miedo que se nos había agarrado a la boca del estómago. Así que esta vez no le pondré más poesía de la necesaria, te juro, sólo te recordaré unas palabras de una de las canciones de Bebe. A saber, “el mundo entero pa ti, ahora sí que sí”. Disfruta, bella, que se note!!

**Y… en fin… a todas aquellas que hayáis leído hasta aquí (reconozco que el texto me quedó laargooo ), me gustaría preguntaros algo: ¿Con qué diosa os habéis identificado más?, ¿a qué diosa virgen os gustaría invocar?

Buen fin de semana, compañeras

Nuria.

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25 comentarios en “DE MUJERES Y DIOSAS

  1. Viki dijo:

    Me ha encantado Nuria….ultimamente me llamaba mucho conocer los arquetipos femeninos…y yo ahora me identifico bastante con Artemisa,q lindo descubrir q no sólo somos una de ellas,nuestra esencia cíclica nos regala el don de ser todas en una sola.
    Gracias!

    • mujertaruk dijo:

      Mil gracias por tu comentario Viki!!! tenía miedo de que, al ser un post tan largo, no lo leyera nadie. Me alegra saber que sigue habiendo gente interesada aún así:) Yo también tengo bastante de Artemisa 🙂 Un abrazo fuerte bonitaa ❤

    • mujertaruk dijo:

      GRACIAS, Carolina!!! palabras como las tuyas son las que recompensan este trabajo:) Porque…no te creas, pero escribir este tipo de posts me llevan muuuucho curre, jeje. Te abrazo fuerte linda 🙂

  2. María dijo:

    Siento como a lo largo del tiempo, han aparecido todas. Algunas han estado más y las conozco más y otras menos, mas nuevas, como Hera. De muy niña me sentia Artemisa, al llegar a los 24 todo cambio y empece sentir fuertemente a Deméter. Desde 2011 apareció Atenea, entonces comprendí a Perséfone y vi a mi madre Hestia. He sentido como estar despiertas varias y sentir su oposición y el deseo de integrarlas. Espíritu Artemisa, corazón Deméter, Mente Atenea.

    gracias por tu inspiración

  3. Belén dijo:

    En estos momentos siento que Hera está tan presente en mi, y en realidad ya no se si me siento tan cómoda así, cuesta mucho soltar aquello que te a acompañado tanto tiempo. Y aunque no sé si me siento ya plena con lo que tengo, me inunda la sensación de terror al pensar dejar ir a esa persona… Me gusta mucho leer tu blog Nuria, siempre tienes las palabras precisas, simplemente me llenas de paz. Saludos 🙂

    • mujertaruk dijo:

      Mil GRACIAS por tus palabras Belén, como le decía a otra compañera más arriba, vuestros comentarios son los que hacen que este trabajo merezca la pena:) Te aconsejo el libro de “Las diosas de cada mujer”, ahí podrás leer más en detalle cómo superar el arquetipo Hera, que, por lo que dices, te tiene un poco estancada. Invoca a otras diosas, Belén, y ya verás cómo poquito a poco la alquimia se sucede:)

  4. Bárbara dijo:

    Qué bueno, he leído “Las Diosas de cada mujer” habla sobre lo que has escrito, los arquetipos femeninos y es verdad… tenemos a muchas diosas dentro de nosotras, a veces se manifiesta más una que otra, depende que lo que esté sucediendo y nuestra actitud al respecto. Yo ahora mismo tengo una mezcla explosiva entre Hestia, Hera y Artemisa… estoy empezando a cambiar muchas cosas… aunque a veces me cuesta tanto….intento fomentar a Artemisa y a Hestia, principalmente haciendo cosas por mi, haciendo lo que me gusta, haciendo más cosas sola y con otras personas, buscando la calma,… pero a veces Hera me tira mucho…. qué martirio!! es una carga inmensa, muy destructiva… En fin, por lo menos soy consciente de ello y creo que aunque el proceso sea lento, estoy en el camino. Un besoteee!! qué bueno que hayan tantas mujeres en la misma línea del desarrollo personal. Un besote!

    • mujertaruk dijo:

      Gracias por tu comentario, Bárbara, es muy personal y transmite la situación en que se encuentran muchísimas mujeres. Yo creo que lo mejor que podemos hacer es quedarnos con las cualidades de las diosas vulnerables, como su capacidad de dar cariño, su dedicación a los demás, su empatía y su amor. Y temas como la dependencia, la sensación de sentirnos solas, etc, pues… irlos trabajando a base de invocar y explorar cualidades de las diosas vírgenes. Pero cuanto más luchemos con partes que están en nosotras… más complicado será trascenderlas o aceptarlas. Así que… quédate con lo bueno de Hera, que tiene muuuchoooo 🙂 Un abrazo fuerteee!!! ❤

  5. Chiqui dijo:

    Leyendo tu Post y pensando en la seguidora que te pidió que hablaras sobre cómo afrontar la ruptura de pareja, pensé inmediatamente en una obra que, aún escrita hace muchos años, sigue vigente : “El complejo de Cenicienta:El miedo de las mujeres a la independencia”. Se acaba de reeditar en Bolsillo. Mondadori.

    Las que ya estamos bien entraditas en años (tal vez sea la seguidora más vieja de este blog) creo que nos hemos visto reflejadas en distintas diosas según el ciclo vital y la circunstancia. Asimismo, seguro que nostras nos vemos de un modo y la percepción de los demás no siempre coincide.

    Sigo pensando que tus escritos deberían trascender y no quedarse solo en el blog porque hay mujeres que nunca darían con el blog y les sentaría bien leerte y buscar dentro de ellas.

    • mujertaruk dijo:

      Mil gracias por aconsejarnos el libro, Ma, no había escuchado hablar de él. La verdad es que desconozco el perfil de las lectoras del blog, puede que haya muchas más mujeres que traspasan los sesenta de las que nos creemos:) Como siempre, darte las GRACIAS por tu apoyo, para mí es muy importante ❤

  6. Pilar dijo:

    Gracias Núria por esta inspiradora exposición y por compartir tu experiencia, es muy valiosa!
    Yo me siento Deméter y también Artemisa. Un abrazo.

  7. roxana dijo:

    Gracias Nuria, esclarecedor tu texto.Yo siento que tengo algo de todas y me siento confusa al respecto.
    Por mucho tiempo estuve habitada por Artemisa, Atenea, algo de Hestia y algo de Perséfone.Pero ahora hace unos meses me habita mucho de Hera y de Deméter.
    Siente que en la mente estoy identificada por las diosas virgenes y en el accionar con las diosas vulnerables.

    • mujertaruk dijo:

      Jeje, Roxana, lo que te ocurre es más habitual de lo que parece. Seguramente, tengas patrones muy antiguos que te hacen actuar como las diosas vulnerables, te habrán educado para ser complaciente, estar pendiente de los demás y adoptar roles tradicionales. Pero.. por lo que cuentas, hay cualidades en ti que están deseando salir a la luz, cualidades de independencia, determinación y rumbo propio. Igual puedes empezar a permitir estas cualidades en áreas pequeñitas de tu vida, a ver cómo te sientes. Por ejemplo, puedes estudiar algo que siempre te había apetecido, o empezar a dibujar diosas vírgenes, o hacerte una excursión sola de fin de semana… Ya nos contarás 🙂

  8. Lupe Tobar dijo:

    Desde que empecé a leerte, me gustó tu forma de hacerlo. Soy una mujer de 70 años, que como muchas ha llevado dentro de sí las características de cada de una de las diosas descritas y ha sabido disfrutarlas a cabalidad. Hoy soy libre como el viento y deseosa de seguir viviendo, porque vale la pena hacerlo.

  9. Amudena dijo:

    Hace tiempo leí el libro de las diosas del que extraes las distintas personalidades, interesante, pero no me vi reflejada en ninguna en concreto, tal vez un poco en varias

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