EL ÁGUILA Y LA SEMILLA

Ayer por la noche el cielo de Bilbao estaba lleno de niebla, no sé muy bien si por la nubosidad que caracteriza a esta ciudad entre montañas o por las hogueras de San Juan. En cada rincón, en cada barrio, en cada parque, podías encontrar a un corrillo de gente bailando y riendo alrededor del fuego, como hacían antaño los humanos antiguos. La brisa traía los olores del papel quemado, de los sueños muertos, de los árboles que volvían a hacerse pequeños y se convertían en ceniza, en abono útil para esta tierra fértil y verde. San Juan es, sin duda, la fiesta favorita de todos los niños, porque es la fecha que marca el final del año escolar, las vacaciones por fin, los meses de piscina o playa y los polos de limón. Es la fecha en la que se juega por el día, por la tarde y por la noche, y se cae luego rendido sobre la cama, feliz, con el corazón repleto de sol y la piel morena. Recuerdo cuando tenía ocho años y empezaba el verano. Mi máxima preocupación era elegir bien a mi mejor amiga, ganar a los juegos de cartas y cenar pronto, para poder bajar al patio y seguir jugando. Si tuviera que hacer un collage de aquella época, tendría que juntar el olor del cloro con los cantos de las golondrinas, las rodillas llenas de costras y el sabor de las Lays a la vinagreta. Alegre inocencia.

Sin embargo, cada edad tiene sus luces y sus sombras, y ahora que somos adultas la vida nos está esperando con regalos nuevos. Como la conciencia, la templanza y la sabiduría. Fíjate bien, mujer, porque tu rostro se va llenando de arrugas, lunares, líneas de expresión y experiencias; los ojos se van inundando cada día de paisajes y se hacen más y más profundos; las canas empiezan a aparecer en los cabellos, o los pueblan por entero; el útero pasa por las mil fases y la vulva produce agua limpia, sangre caliente y placer. Y es una maravilla, amiga, porque así somos más como los olivos y las águilas, como la Tierra y las mareas. Estoy convencida de que una parte fundamental del proceso de maduración es darse cuenta de la fugacidad de las cosas, de que la vida va y viene sin parar, en su círculo eterno. Precisamente por eso, la fiesta de San Juan está cargada de significado. Porque ahora las noches empiezan a acortarse, llegan el calor, las ventanas abiertas, los mosquitos, el gazpacho… Y no sabemos lo que ocurrirá en estos meses, lo que pasará en la playa, pero, con toda seguridad, durará un suspiro. Esta Madre nutricia es tan cíclica como nosotras, cambia al menos cuatro veces, y muda la piel más que las serpientes.

El verano es la época de recoger las cosechas. Lo sé porque mi familia tiene un huerto ecológico en Toledo y poco a poco comienza a ver los frutos de lo que, en su día, sembró: largos calabacines, jugosos higos, tomates morunos y pimientos verdes. Para ello, han sido necesarios muchos meses de dedicación, mimo, riego y observación. Las semillas crecen mejor cuando el terreno es rico y la mano del agricultor es generosa. Lo mismo sucede en el subsuelo de nuestra psique, en ese campito del alma donde plantamos los sueños, los proyectos y las pasiones. San Juan nos invita a pasearnos por ese lugar, a ir rastreando las plantas del espíritu para distinguir lo que está muerto de lo que está vivo, y hacer un montoncito con los frutos. ¿Qué semillas sembré este año? ¿qué malas hierbas dejé crecer por las esquinas y por qué? ¿qué ideas, fantasías, deseos, se me murieron por el camino? ¿qué tengo que aprender de ello? ¿cuáles son mis cosechas, cómo de jugosas están? ¿qué simientes necesito plantar de ahora en adelante? Estas son algunas de las preguntas que podemos hacernos esta noche. Os animo, incluso, a que hagáis un retrato de vuestro jardín interior, a ver qué sale.

En mi caso sembré pocas semillas, Enero me pilló desprevenida y con las manos vacías. Mi tierra estaba agotada, exhausta por la de proyectos que habían surgido el año anterior, así que decidí dejarla en barbecho. Así pasó, los meses iban quedando atrás, 2014 avanzaba a toda prisa y yo seguía con el campo desnudo, con el alma a la intemperie. Pero,un día, sin saber cómo ni por qué, vino un águila y me salvó, como en los cuentos infantiles. Cogió las mejores simientes de las montañas, planeó sobre el yermo territorio de mi psique y las dejó caer de golpe desde arriba. Con tal velocidad que atravesaron las capas profundas, chuparon el agua y consiguieron enraizar. Así que ahora recojo frutos exóticos: una novela nacida en Tánger, un par de alas en la espalda y una red de mujeres internautas. No sé cómo acabará ésto, hermana, pero es una suerte. La vida es una suerte. Sobretodo si hay águilas que te salvan.

Dulces sueños,

Nuria.

* Por cierto, el vestido es de Txirene, el encantador negocio de Carol, una mujer emprendedora, amiga y auténtica. Organiza showrooms en ciudades como Bilbao, Madrid y Toledo. Os animo encarecidamente a visitar su página en Facebook: https://www.facebook.com/txireneshowroom
** Las fotos son de mi amado, mi compañerito de vida, el hombre que me ayuda a crecer y a ver todas mis caras. Gracias, Pedro
HORTENSIA

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10 comentarios en “EL ÁGUILA Y LA SEMILLA

    • mujertaruk dijo:

      Ayy Kassandra!!! no sabes lo bien que me hacen tus palabras, me gusta mucho saber que todo este trabajo merece la pena y cumple su función 🙂 Gracias por tu fidelidad, preciosaaa!!! ❤

  1. Carmen Esplá dijo:

    Bello paisaje… linda fotografía… exquisita escenografía… pero más Bella tu, tus palabras, tu voz… Esperando esa novela con nacimiento en Tánger… mientras danzando tu voz, tu mensaje… Gracias Bella, Gracias Mujer Taruk…

    • mujertaruk dijo:

      Qué palabras tan bonitas me has dedicado siempre, Carmen, no sabes cuánto te lo agradezco:) Me alegra infinito saber que alguien como tú está danzando mi canción!! Te abrazo muy muy fuerte desde aquí, linda!

  2. Pilar dijo:

    Llevo unos días, semanas, meses repasando mi vida, mi infancia, mis primeros amores, mis exploraciones en el mundo adulto, mi inocencia de antaño, mis miedos, mis vergüenzas, mis equivocaciones, mis logros, mis aprendizajes… mis amores actuales, mi maternidad, mis hijos, mi compañero, mis años que pasan volando!! Todas las palabras que no dije ahora quieren salir, como para liberarme de esa opresión que siento, como para desquitarme de ese no saber que no supe.
    Que me espera? que se supone que he de hacer? me miro al espejo y descubro decenas de lunares, pecas, manchas nuevas, mi piel madura, mis muslos tiernos, mi barriga, mi sexo, mis canas que ayer cuidé con henna y siento lo mismo que tu, que quizás vosotras… y siento que me encanta leerte y sentir que no estoy sola, que hay más almas en mi camino, que me da reconocimiento, que me llena de paz y esperanza, que me acompaña en este ciclo nuevo de mi vida, que me reconozco y quiero seguir bailando, creciendo y descubriendo. Aún así tengo miedo.

    Gracias por ponerle palabras con ese mimo y belleza que sabes hacer. Un generoso abrazo a ti y a todas las demás.

    • mujertaruk dijo:

      Tienes alma de escritora, Pilar, me encantó leerte. Por supuesto que no estás sola en este camino, bonita, aquí estamos todas aprendiendo de a poquito, empezando a aceptarnos, escuchando esas palabras y esos sueños que se nos quedaron atascados en algún momento de nuestras vidas… Sabes que aquí tienes tu espacio, Pilar:) Un abrazo muy muy fuerte, lindaa!!!

  3. little miss sunshine dijo:

    San Juan , la noche mágica de brujas y conjuros.De ancestros adorando al rey sol , le rendían homenaje pidiéndole luz , para que sus noches negras , oscuras , terrorìficas tuvieran un poco de su calor , un poco de su luz.Nosotros continuamos , hacemos fiesta pero en sus raíces subyace el hombre, el pobrecito y vulnerable ser humano que necesita recargarse continuamente de su energía para poder continuar. Noche de Saturno aunque la llamemos de San Juan, noche de hogueras y pócimas sagradas .Una noche eterna llena de magia. …Una magia que une pueblos tan distantes e indifirentes unos de otros el resto del año pero que con el influjo del fuego se hermanan alrededor de una hoguera.La noche de San Juan es una noche para hacernos pequeñitos como los leños que se queman y resurgir con nuevos brios renovados de luz y de esperanza
    Gracias Nuria por tu reflexión , tan madura y hermosa , tan llena de poesía.(Petit coeur)

    • mujertaruk dijo:

      Gracias a ti, Marian, por ser una de las lectoras más fieles:) Es cierto que San Juan nos recuerda la maravilla de sentirnos pequeñitos, y la necesidad que, en el fondo, tenemos todas de luz y de sol. Pronto juntas, te mando un abrazo muy muy fuerte, bonitaa!!!:)

  4. Noe dijo:

    Recién llegada que maravilla leerte y quedarme para seguir haciéndolo, gracias, gracias por tus palabras que me hacen un poquito más sabia. Abrazo de sol.

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