LA RUBIA Y LA MIEL

** ¿Qué Septiembre ni qué Septiembre? La novela continúa!!

La cena estaba deliciosa. Aunque podría haber utilizado el tenedor y el cuchillo, Nala prefirió comer con las manos, siempre había querido hacerlo y ahora tenía la excusa perfecta, el contexto ideal. Apretaba el cous cous con los dedos, lo mojaba en la salsa, exprimía el limón, sorbía el té con hierbabuena, cogía el pollo, hacía ruido al masticar… Estaba disfrutando de veras, deleitándose en los detalles, memorizando cada aroma, cada sabor, cada regusto. Parecía tan concentrada que incluso Madrid dejó de existir, y su casa, su historia, sus problemas se fueron disolviendo en aquel vaso de té, en aquel comedor granate. Había algo que celebrar, sin duda. Aquella noche, por primera vez en muchos años, la joven había vuelto a sentir apetito. Estaba viva de nuevo. Con un nuevo corazón. En un nuevo continente.

Al darse cuenta de ello, subió corriendo a la habitación naranja, necesitaba abrir su cuaderno y retomar la escritura. Se sentó en el suelo desgastado, en frente de la ventana, miró por entre la noche y se percató de que, a pesar de la hora, seguía habiendo movimiento en el mercado. Bonita banda sonora para escribir esta plegaria: “Detrás de la puerta, estaba yo, mujer con alas, pulso en las sienes, savia del árbol de la vida. Querida África, que has abierto en canal mi cuerpo para que pudiera emerger lo dorado y lo brillante, deja que te recorra descalza. Como la niña que juega en un laberinto, y se pierde sólo para encontrarse. Permite que éste sea un viaje en solitario, íntimamente mío, tuyo, nada más que de las dos. Necesito hallar la llave de mi alma, salir de la tristeza antigua, dejar atrás este temblor que me retiene. Mamita, muéstrame el camino de las poetas, de aquellas que siguen soñando a pesar de los años, del polvo, del desánimo. Enséñame la fuerza de la chamana y la determinación de la guerrera, píntame la cara de rojo. Aho”. Y antes casi de que pudiera cerrar el cuaderno, los párpados se le cayeron sobre los ojos y el cuerpo se le hundió plácidamente sobre la cama. Estaba exhausta.

A la mañana siguiente se despertó tarde, debían de ser las once o las doce. Se quedó unos minutos tumbada, sintiendo la tranquilidad de su cuerpo. Sus piernas parecían más ligeras que de costumbre y su frente, antaño tensa, estaba completamente relajada. Había descansado como nunca, y, sin embargo, un sueño extraño le había atravesado el subconsciente, un sueño que no era capaz de interpretar, que no tenía hilo conductor ni aparente significado. Un lapislázuli debajo del mar, custodiado por una enorme ballena violeta, seguido de la imagen de su abuela materna, y después de su casa en Madrid. Nala estaba confusa, así que apuntó los pocos detalles que recordaba en su cuaderno y miró a través de la ventana. El cielo era de un azul inconmensurable y limpio. Las calles volvían a estar abarrotadas de gente y quedaba todo un día por delante. Una jornada al completo para descubrir aquella tierra misteriosa. De repente, le rugieron las tripas, ya tenía apetito otra vez. Así que corrió al baño, se echó agua fresca en la cara y en el cuello, se arregló un poco el moño, cogió su mochila y se precipitó escaleras abajo. Abdel seguía mirando aquel viejo cacharro, una televisión sin apenas señal ni colores. – Volveré para la cena- Se despidió Nala. – Beemm, senorita, chao- consiguió pronunciar Abdel.

Nada más pisar la calle, no pudo evitar olfatear el ambiente, como lo haría un sabueso hambriento en busca de pistas y comida. En seguida llegó a su nariz aquel olor, aquel aroma dulce y cálido que comparten todos los pueblos a lo largo y ancho de este mundo. Empezó a salivar. Tenía que haber un horno de pan muy cerca de donde ella estaba. Siguió el rastro olfativo por Semmerine, giró la esquina y, en efecto, allí estaba. Era un espacio chiquitito con las paredes muy blancas. Dentro había un mostrador de madera desvencijada y dos hombres atendiendo, sudando, serenos. Uno de ellos debía tener la edad de la chica, quizás un par de años más. Sus manos eran delgadas y puntiagudas, y sus dedos finos y elegantes. La piel morena, un chaleco verde oliva y unos bombachos color desierto completaban la imagen. Bien podía ser músico, escritor o encantador de serpientes. Desde luego, había algo cautivador en su persona, aunque no fuera especialmente guapo. – English?- Preguntó el joven. Nala salió de golpe de su ensoñación, – Ehhh… no, no, no, Spanish- pudo decir al fin. – I want this one-, continuó ella, señalando un pan árabe con aceitunas. Él lo introdujo con delicadeza en una bolsa de papel y añadió un trozo de bizcocho de mandarina. – Me encantospaña, tienes que probar el bizcosho, muy bueno-. El chico sonrió ampliamente y se despidió, mostrando una fila desordenada de dientes amarillos, una alegría sincera. Nala se había quedado atontada ante el encuentro. Cuando salió del horno de pan, ni siquiera sabía hacia dónde dirigirse, así que se puso a deambular por las calles sin rumbo, sin ver ni oír ni… Sus tripas otra vez. De inmediato bajó a la realidad, se acordó del bizcocho de mandarina y abrió la bolsa. El dulce era una mezcla de cítricos y canela, de jengibre y miel que se quedaba pegada a los dedos y al paladar. Tenía un sabor que solamente podía lograr una receta de familia, una madre, quizás la madre de aquel hombre… El sol despuntaba en lo más alto de Tánger, calentando los cabellos de Nala, derritiendo la miel. Aquella mujer rubia que salió de su ciudad natal con un nudo en el estómago, hoy se sentía dichosa. Hoy se sentía en paz.

Continuará…

Un abrazo, bellas ❤

Nuria.

la rubia

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18 comentarios en “LA RUBIA Y LA MIEL

  1. NuriLove dijo:

    Q bonito…. Me quedo encandilada leyendo…. T va q quedar un relato precioso. Tiene una forma de escribir y describir maravillosa. Me encanta q lo hayas retomado. Un beso y espero la siguiente parte.

    • mujertaruk dijo:

      Gracias mil, Nuria!!! Me animas a seguir, porque es verdad que ésta vez ha tenido muy poquita repercusión la cosa, jeje. Por cierto, a ver si nos vemos a finales de Agosto, habrá que ponerse al día de muuuuchas cosas!!!:) Un abrazo fuerteeeeeee bonitaaaa!!!

      • NuriLove dijo:

        Pues es q mucha gente esta de vacaciones y son malas fechas pero a mi me ha gustado mucho. No t desanimes. En Agosto yo vuelvo el 27 creo así q hecho. Quedamos y nos contamos. Sigue disfrutando. Un besazo para los dos.

  2. Rosa Román dijo:

    Hola Nuria, no nos conocemos, pero contacté con tu blog a través de Pedro.
    Me encantan tus escritos, adelante, sigue Nuria que escribes muy… muy… bonito. Rosa

    • mujertaruk dijo:

      Bienvenida Rosa!!! Pedro es un cielo y siempre comparte mis escritos, me alegra que cada vez más mujeres os vayáis sumando a este espacio:) No olvides suscribirte en la pestaña de la derecha!! Un abrazo fuerteeee!!!!:)

  3. kontxi dijo:

    Una gozada poder disfrutar de nuevo todo lo que escribes. Me encanta!!!!!! no dejes de hacerlo ….estoy ansiosa de saber que va a ocurrir a Nala.
    Un besote amor.

    • mujertaruk dijo:

      Qué razón tienes Bárbara, qué ganas de viajar!! Al menos, mientras sigamos leyendo y escribiendo, podremos trasladarnos a través de las letras. Seguiré creando paisajes y más paisajes para vosotras:) Un abrazo muy fuerte y gracias de nuevo por tu generosidad!!!

  4. palabrasalavida dijo:

    ¡Hola, Mujer Taruk¡
    Soy Palabras a la vida -www.palabrasalavida.wordpress.com- y te he nominado a los Premios Dardos. Es un premio honorífico que se da entre blogueros y que reconoce “valores personales, culturales, éticos y literarios que son transmitidos de una forma creativa y original mediante la escritura”. Si quieres aceptar el premio, pásate por mi blog para saber qué hacer. Me encanta la atmósfera del mundo de tu blog: enigmática y magnética. Muchas gracias por envolvernos con ella. ¡Ah¡ Palabras a la vida también es una mujer con habitación propia.

    • mujertaruk dijo:

      Gracias mil, bonita!! No sabes la ilusión que me ha hecho tu nominación!!!Como sabrás, escribir un blog lleva bastante trabajo detrás de la pantalla, y está genial que haya formas de reconocernos mutuamente y de valorar lo que hacen los demás. En seguida escribiré una nueva entrada anunciándolo:) Por cierto, PRECIOSO tu espacio, es otro lugar-medicina:) GRACIAS por todo, y seguimos en contacto:)

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