LA MALA HOSTIA DE TU TATARABUELA

No vine al mundo para sembrar discordia ni para contentar a los demás. A veces escribo posts que nunca publico porque sé que tendrían demasiado éxito. Y el éxito me nublaría la vista, como a todas, y dejaría de escribir desde donde escribo. ¿Sabes? Tienes razón, podría escribir artículos sobre sexo, reinventar el tantra, como si el tantra tuviera algo que ver con lo que hacen dos en la cama. O tres. O catorce. Estoy segura de que tendría el doble de seguidores y lograría varios miles de visitas diarias. También podría aparecer desnuda en las fotografías, estoy acostumbrada a quitarme la ropa cuando voy a la playa, no es una cuestión de pudor. Es sólo que estoy cansada de que las mujeres tengamos que enseñar las tetas para que se nos escuche. Podría hablarte de autoestima, como si yo la tuviera, e inventarme ejercicios para que llenaras la casa de post-it rosas con te quieros. Podría reducir la maravilla, el asombro, el milagro, a unas cuantas teorías sobre la menstruación, el empoderamiento femenino y las diosas hindúes. Desde el punto de vista del marketing funciona. Pero no me sale, lo siento, no va conmigo. No puedo escribir como si mi corazón no gritara. Sé que hay compañeras que viven de ello. Feminidad consciente, círculos de mujeres, educación menstrual, y lo respeto, lo respeto profundamente. Cada una hemos venido a sembrar una semilla diferente. Y mi semilla tiene que ver con abrirme, con serme franca, con mirar de frente las cosas.

Yo no he sido más feliz cuando he conocido mis ciclos, perdona. No he sido más feliz cuando he regado las plantas con mi sangre ni cuando he asistido a reuniones de mujeres y he cantado con ellas. No he sido más feliz cuando una de mis entradas ha tenido 20.000 visitas en un día o cuando me han halagado desde los siete rincones. No he sido más feliz cuando he conseguido un corte de pelo perfecto, ni cuando me he comprado un vestido nuevo para mostrar al mundo. No he sido más feliz cuando me han bendecido el útero, ni cuando me han hecho sostener un cuarzo rosa sobre la tripa. Ni cuando he ido a los baños árabes y me he dado un masaje. Ya sabes, treinta minutos, aceites, música suave, olor a jazmín. Y luego el mismo vacío de siempre. El vacío inmenso, hueco, sideral. No he sido más feliz cuando me han explicado los planetas, el influjo de la luna, las estrellas, no he sido más feliz cuando me han hecho la carta astral y me han predicho el futuro. No, a decir verdad no he sido más feliz porque todo eso no alcanza, no llega al fondo de la persona, no la desarma, no la transforma hasta el final. Son teorías bonitas, entretenimientos pasajeros, placeres que vienen y se van, ondas minúsculas que jamás afectarán a las profundidades del lago.

Por eso creo que nos estamos confundiendo. Estamos mezclando churras con merinas, melocotones con patatas y espiritualidad con egolatría, con hedonismo. ¿No será que estamos añadiendo cosas en lugar de quitarlas?, ¿no será que estamos venga a sumar cuando necesitamos la resta? No hay que añadir más palabras, no hay que añadir autoconciencia, no hay que estar todo el día crecimiento personal para arriba, crecimiento personal para abajo. ¡Qué hartura con eso, por dios! Resulta que antes estabas pendiente de las cuatro cosas: estudiar, trabajar, cuidar y cuidarte, y ahora tienes que atender a los conflictos con tu madre, a la influencia de Venus sobre la casa de Júpiter, a la mala hostia de tu tatarabuela, y al significado del dolor en tu tobillo derecho. Yo me planto, lo siento, me planto.

¿Te digo cuándo he sido más feliz?, ¿te lo digo? He sido más feliz cuando he andado por los caminos junto al río, olvidada de mí, del mañana, del móvil, de Instagram. Cuando he hablado con los árboles, con los perros, con los pájaros, en el lenguaje del aire, de la brisa, de la tierra. Cuando he mirado el atardecer fijamente, con el pelo revuelto, los ojos abiertos y la falda rota por las zarzas que me arañaban las piernas. Cuando he meditado durante días, haciendo la cama con sumo cuidado, poniendo las verduras al sol, contemplando las primeras flores de los almendros. Cuando he dormido en el bosque con la misma sudadera sudada y he meado a oscuras junto a los jabalíes. Cuando no he cruzado palabra con los hombres ni con las mujeres, y he descansado con ellos frente al mar, sonriendo. Cuando he escrito sin pensar si me ibas a dar un “me gusta” en el Facebook. Cuando he ido con Pedro a la iglesia y nos hemos sentado frente a la imagen de Jesús, en completo silencio. Sin saber ni querer rezar. Cuando he visto el corazón de las personas, más allá de sus actos, de sus historias, de las mentiras que se cuentan. Cuando he estado tan centrada, tan absolutamente presente, que he olvidado que existía, que me llamaban Nuria y que era mujer. Y ¿sabes qué? Que todo eso ni se compra ni se vende ni te lo van a dar en ningún curso. Por muy caro que sea y muy sabios que te parezcan los ponentes. Mamita es tan bondadosa que nos lo ofrece gratis siempre. Ahora. De nuevo.

Para mí que debemos viajar con brújula. Y la brújula debe ser ésta: ¿cuándo he sido feliz? No cuando he estado contenta, o excitada, o enamorada, no, cuándo he sido feliz. Y después de la pregunta escuchar. Y estar dispuestas a llegar hasta el fondo. Cueste lo que cueste. Me cargue lo que me tenga que cargar. No tenemos siete vidas como los gatos. Somos simples pajarillos que al tercer vuelo se van. Por eso no comprendo a qué estás esperando. No vas a vivir eternamente. Siempre cuento la historia de mi abuela, que cuando quiso reaccionar se quedó sin memoria y se fue. Por qué comer las migajas que te ofrecen por el camino, por qué malgastar tus días, si te espera el gran festín, amiga, el banquete final. Por qué creerte que eres una mujer fuerte, libre, salvaje, por qué engrosar el personaje, si te espera la libertad, si puedes vivir sin nombre, sin piel, sin equipaje. Por qué conformarte con el brillo de las farolas si te espera la perla, reluciente, radiante, infinita, en el centro de tu ser. La felicidad requiere valentía, no hay otra. Si quieres ser feliz, tendrás que atravesar la verja de pinchos. Saltar por encima del toro. Luchar con el monstruo de tres cabezas. Decir la verdad. Y descubrir, al fin descubrir, que el corazón se queda calladito cuando se le obedece, a pesar del miedo, sí, de la incomodidad inicial, del enfado de la gente. Porque no vinimos al mundo para sembrar discordia, es cierto, pero tampoco para contentar a los demás.

Feliz comienzo de semana mujeres.

Con cariño,

Nuria.

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29 comentarios en “LA MALA HOSTIA DE TU TATARABUELA

  1. Maria Angela dijo:

    Llegados a este punto, a este compartirte, viendo un pasado y dando un valor, para ti, para mí y para muchas, a lo que le da sentido a nuestro Ser…no queda más que AGRADECER a todos esos rituales, cursos, talleres, maestros, princesas y sapos, formas y mas formas, que nos han llevado a este Instante que realmente no necesita nada… GRACIAS
    .La felicidad es nuestro estado natural, y agradecer a todos nuestros seres queridos del pasado,Gracias… porqué ahora podemos Elegir de nuevo este momento presente , para mí y para ellos de perfecta unidad con el Amor…la Belleza es Amor, Tu eres ese Amor…No necesito nada…gracias por recordar una y otra vez que podemos ir a las profundidades, expresarnos y seguir siendo Amadas por la Vida…

    Gracias Bella

    • mujertaruk dijo:

      Me encanta que estés aquí, María Ángela, le das luz a mis críticas y a mis líneas “oscuras”, GRACIAS!! Me recuerdas siempre lo importante y lo esencial. No caer en la crítica, sino agradecer las experiencias, y seguir con esa intuición y ese amor en el alma. Abrazo bien bien fuerte bella!! 🙂

    • mujertaruk dijo:

      Sii, me encanta el color amarillo!!! y las mimosas son taaaan BONITAS!! Creo que es una de las cosas que más feliz me hace: ver cómo va empezando la primavera y cómo van surgiendo las primeras flores, es un renacer en toda regla!! Gracias María Ángela 🙂

    • mujertaruk dijo:

      Gracias Noelia, de verdad, gracias. A veces son estas simples palabras que me dedicáis las que mueven el motor de la escritura. Sois un tesoro para este espacio y para mí. Abrazo fuerte bonita!!!

  2. NuriLove dijo:

    Qué profundas tus palabras, tus pensamientos y tu sentir. Me pones los pelos como escarpias y me quedo sin palabras, empapándome con las tuyas. Cada día te noto más serena, más tranquila, más pura y me alegro mucho Nuria. Sigue en este bonito viaje en el que te deseo lo mejor desde lo mas hondo de mi corazón

    • mujertaruk dijo:

      Jeje, me alegro que me notes así, Nuria, aunque no es la realidad. No soy más serena ni más sabia cada vez, al contrario, esto de vivir es una espiral que no cesa de dar vueltas: tristeza, alegría, enfado, sabiduría, ignorancia… y así hasta el infinito. No siento un progreso, sino una maravillosa procesión de emociones que aparecen para ser iluminadas y sentidas hasta el fondo. GRACIAS por estar aquí, conmigo ❤

  3. belenborre2015 dijo:

    Eso !Eso ! La mala hostia de la tatarabuela. Que bueno.

    Y hablando de mala hostia , y aún a riesgo de ser un elemento discordante en tu blog de cosas grandes me gustaría expresar el siguiente rebote.

    Para cuándo los protagonistas masculinos en los anuncios de la tele sobre remedios para funciones fisiológicas dificultosas léase estreñimiento, pérdidas de orina, pomadas antihemorroidales, productos para olores corporales de orígenes variopintos, sujeción de dentaduras postizas …y demás lindezas ? Todo ello muy humano ….pero…,

    Todo para las chicas…. ?

    Es que ..¿nuestros queridos machotes no sudan, ni tienen dificultad para ir al baño, ? nunca les huele el aliento ?
    no les huelen los pies ? nunca han ‘sufrido en silencio’ el suplicio de las almorranas ?

    Y esos anuncios de la SUERTE que tenemos las chicas (las que estáis en edad, claro) de poder utilizar la compresa Fina y Segura que nos va a hacer felices de por vida por muy muy muy mal que te vayan las cosas ….?

    “Quosque tandem Catilina abutere patientia nostra”?

    Hasta cuando ?

    Se que no encajan aquí estos comentarios…..pero es que…. cómo me calientan !
    Pido disculpas.

    Esto me pasa por ver la tele.
    Me lo tengo merecido.

    Un beso Nuri.

    • mujertaruk dijo:

      Jajaja, tú tranquila Belén, aquí los únicos comentarios que no encajan son los irrespetuosos, y el tuyo no lo es en absoluto. Tienes toda la razón en lo que dices. Lo que está claro es que no es positivo para nosotras, como mujeres, ver la televisión ni consumir ese tipo de información (revistas femeninas, webs donde la mujer esté vinculada únicamente a la belleza, a la delgadez, a la estética, etc). Hay que tener mucho cuidado con lo que entra por los ojos, y seleccionar muy bien el tipo de impresiones que queremos recibir a lo largo del día. Propongo ayuno total de tele, ¿te animas? 🙂 Abrazo fuerte guapa!!

  4. Victor dijo:

    El problema es que si no te identificas parece que uno no pueda ser feliz, esa es la trampa. Estamos en ese constante movimiento, de arriba hacia abajo: Me identifico un rato; me hace daño y lo dejó, pero al tiempo siento el vació vuelvo a identificarme con alguna creencia, alguna imagen, algún anhelo académico y así. Retroalimentándonos como el toroide, sin salida o con ella – según como se quiera ver- dentro de la dualidad. Por eso el silencio y la no identificación, te conducen al espíritu. Pero la pesadez mental, lo físico y las normas de la existencia (ya sean de la madre naturaleza o del demiurgo más cruel) te obligan a pasar por el aro.

    • mujertaruk dijo:

      Bueno.. yo no creo que estemos obligados a “pasar por el aro” Víctor, creo que ésa es sólo una creencia engañosa más de las que fabrica la mente. De hecho, se es más feliz cuanta menos identificación hay. Gracias por comentar 🙂

  5. Ángel dijo:

    Hola Nuria, gracias una vez más. A mi la naturaleza me ha ayudado a entender la felicidad, hay algo ancestral que te ayuda a sentirte vivo, sencillamente feliz. Besico, Ángel

    • mujertaruk dijo:

      Ya te digo, Ángel, ya te digo… Para mí es una necesidad, porque mee crié en el campo y ahora vivo en Madrid, jeje, y a veces esta ciudad es una locura. Pisar la hierba, olvidarnos de nosotros, sentir el mundo, el sol que sale, el ave que surca el cielo por el norte… ésa es la felicidad. Gracias por comentar y estar aquí 🙂

  6. helenadolores2015 dijo:

    Nuria, Gracias. Ya casi no frecuento el Facebook , me canse de la saturación de sabios y sabias, maestros, guías, iluminados todos con la verdad y la formula secreta para hacer de MI vida un éxito…ni siquiera sé si quiera ese éxito. Tampoco creo necesitar me vendan la sabiduría que han comprado a alguien más. Ni siquiera la que viene de su experiencia. Quiero irme construyendo la mía propia. No quiero hablar más de mi, cada una tiene consigo mucho que hacer. Solo quería decirte que gracias por ser solo tú. Tu franqueza al escribir me dice, como lectora tuya, que me respetas como a ti misma. Gracias. Me conecto con lo auténtico, con lo sencillo y en tus posts encuentro transparencia y palabras que me conectan y punto. Sin enredarlo más. Helena Dolores

    > El 29/02/2016, a las 13:06, mujertaruk escribió: > > >

    • mujertaruk dijo:

      Guauu Helena!!! No veas cómo conecto contigo en ese aspecto. La mayoría de las veces paso bastante del Facebook por eso mismo que comentas, está lleno de iluminados sin luz, jaja. Bienvenida seas a este espacio siempre que quieras entrar en él, respeto y admiro profundamente tu decisión, me parece lo más sabio viendo el panorama. GRACIAS, simplemente GRACIAS 🙂

  7. Yolanda dijo:

    Hola Nuria!! Que bello escribes, estoy pasando por una ruptura de pareja y me siento desecha, tus palabras me traen paz. En vida he hecho mucha terapia, talleres, leer libros de autoayuda y nunca sentí esa paz, seguía estando insatisfecha, buscando algo, no disfrutando de mi momento. Ahora con está ruptura se me cae todo, pongo en un duda todo y que no se necesita nada,no sé creo que estoy en crisis. Muchas gracias por regalarnos estos relatos, un abrazo…

    • mujertaruk dijo:

      Bienvenidas crisis, Yolanda!! Seríamos muy superficiales y tontos sin ellas!! Aprovecha este momento porque pronto mirarás hacia atrás y verás todo lo que has aprendido. Ahora es jodido, lo sé, pero tiene su belleza. La decepción, bien manejada, es la puerta de entrada a la lucidez. Un abrazo muy muy fuerte para ti y aquí nos tienes!!! Encantadas de compartir contigo 🙂

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