LA SONRISA SUAVE DEL BUDA

Como los barquitos de papel que hacíamos cuando éramos niñas. Que se movía el agua y se inundaban. Como los pájaros que se caen del nido, tan pequeños, y se quedan despistados en la acera. Debajo de los coches. Escondidos. Porque no saben qué coño es el cemento, quién lo ha inventado, qué cosa extraña tienen bajo los pies. Como la hormiga que aplastas con el dedo, y dejas herida encima de la mesa. Como la planta en el desierto, que busca y busca y busca el agua sin descanso. Y apenas encuentra gotas, migajas de lluvia, restos de charcos. Como la cría de león que se pierde en medio de la sabana, y grita porque no sabe llorar. Hasta que cae la noche, y sigue sola, y está agotada, y se acurruca bajo los árboles, el corazón en la boca. Mañana se la comerán los buitres. Como la estrella que se muere en mitad de la nada, condenada a seguir brillando en el cielo, a seguir ofreciendo la luz que no tiene. Así me siento yo, hermana. Muerta, a la deriva, hecha pedazos, sin norte, sin sol.

El otro día estaba esperando. Me había sentado en un banquito de la Rambla del Poblenou. Una ciudad desconocida, un libro nuevo en el regazo, un piso para ver a las seis. La calle estaba llena de gente. Y había un señor, de unos cuarenta y cinco años, preguntándonos a todos. Gritando por no llorar, como el cachorro de león. Perdone caballero, ¿me podría dejar un euro para un bocadillo? Disculpe, disculpe, un momento, ¿sería tan amable de darme un euro para comer? Lo mirábamos, fruncíamos el ceño, negábamos con la cabeza y continuábamos con nuestra vida. Como si aquella escena no tuviera nada que ver con nosotros. Como si aquel hombre fuera sólo un pobre loco. Un chalado, un enfermo mental, una piedra en el camino. Los niños le sonrían, querían saber qué le pasaba, qué necesitaba, si podían hacer algo, pero las abuelas apretaban sus manitas, vámonos, tenemos prisa, no te detengas. Los perros se paraban a saludarle, le husmeaban las piernas, y los dueños venga a tirar de la correa, Chipi, Chipi, venga, ale, mira lo que tengo aquí. Siempre que me entran dudas, me fijo en los niños y en los perros. No falla. No tienen miedo. Son naturales. Aman tanto al bueno como al malo de la película. Pasó una hora. Y de repente un señor se paró frente al hombre, le acarició el brazo y le dijo “te puedo dar un euro, y te puedo dar dos”. Puso el dinero en su mano y se fue. Me quedé helada. Yo también podía darle un euro, y podía darle dos. Todos los que estábamos allí podíamos hacerlo. ¡Era tan sencillo! Daba igual en qué se gastara esas monedas. La mortadela puede ser tan necesaria como la cocaína.

Nosotras, las del primer mundo, las que dentro del primer mundo vivimos bien. Las que gastamos en cines, en cremas para el cuerpo, en tapitas los domingos por la tarde, en trapos absurdos, nos negamos a darle un euro a quien lo pide. Y si lo pide, por dios, si lo pide es porque lo necesita. Porque, de alguna manera, lo necesita. Si lo pide es porque quizás quiere una palabra, una palmadita en el hombro, un pararse un rato y hablar. Porque lo más crudo es levantarse y ser invisible. Nosotras, las del primer mundo, las que dentro del primer mundo vivimos bien, también necesitamos ayuda. También se nos llenan los ojos de lágrimas por las noches, también nos quedamos con ganas de abrazos, también sentimos frío, soledad, temblor en tiempos difíciles. Nosotras que vamos con la barbilla levantada, y el pañuelo de seda en la cabeza, también somos pobres, de algún modo. También nos faltan respuestas, valentía, sentido, comprensión, claridad. No estamos por encima de nadie. El éxito no nos pertenece. Lo que poseemos es tan inestable, tan fugaz, como el vuelo de las gaviotas cuando hace viento en la playa.

Estamos al mismo nivel que el hombre de la Rambla, que grita por no llorar, por no cagarse encima, por no tirarse del tejado. Al mismo nivel que el pájaro caído del nido, que la hormiga aplastada por un dedo, que la planta en el desierto, con sed de lluvia y de flores. Nuestra condición es precaria, incierta, humilde, transitoria. No tenemos el control. Y lo que puede dar pánico al principio, es terriblemente bello al final. Porque es este sentimiento de escasez, de fragilidad personal, el que nos conecta al resto de seres de la Tierra. Este sabernos poco, este ver nuestras carencias, este miedo inusitado, nos ablanda el corazón. Y un corazón blando es un corazón bueno, compasivo, humilde, capaz de abarcarlo todo. Un corazón blando es el que rescata a los galgos que estaban atados por el cuello, a punto de morir de desnutrición. El que visita a los enfermos terminales en el hospital. El que acompaña el llanto de los niños. El que se niega a que talen las secuoyas centenarias. Un corazón blando a veces puede estar triste, enojado, melancólico, y seguir siendo feliz. Porque sólo quien ha besado el suelo que pisa, quien se ha ablandado hasta la extenuación, puede alcanzar la plenitud. La sonrisa suave del Buda. La bondad tremenda de Jesús.

Con cariño,

Nuria.

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25 comentarios en “LA SONRISA SUAVE DEL BUDA

    • mujertaruk dijo:

      Aisss, Mónica, bonita, siento el retraso en contestar. Este mes ha sido una auténtica montaña rusa de trabajo. Gracias por ese abrazo dulce, se agradece muchísimo ese cariño en tiempos difíciles ❤

    • mujertaruk dijo:

      Guauuu!!! Pues quizás!!! ¿te imaginas que nos cruzamos sin saberlo? La vida a veces es así de misteriosa y de mágica. Suerte vivir en el Poblenou, es un lugar maravilloso. Un abrazo bien grande y GRACIAS 🙂

    • mujertaruk dijo:

      Aisss mi “francesita” preferida!!!! Gracias por todo el apoyo, mujer, eres mi segunda madre en la tierra, y eso es simplemente maravilloso 🙂 Por cierto, ya empecé el libro que me dejaste y engancha que no veas!! Ya te iré contando ❤

  1. Maria Angela dijo:

    Gracias Amada!, es así en todas partes…todas…a mi me pasa, sin ir más lejos este finde en Madrid,
    Esta vulnerabilidad nos toca, juzgamos de antemano que se lo va a gastar en todo menos comida, y esto frena este dar…como tu bien dices, todo es lo mismo, es una gran petición de amor, y nos la negamos porque la vulnerabilidad de sentirnos solos y separados se oculta. y nos la ponemos delante para ser mirada…y ni así… la seguimos negando…
    Si supiéramos que el Amor jamás nos ha abandonado, andaríamos confiados en que todo se nos es dado. pero transitamos en el olvido y pedimos limosna todos de diferentes formas, ya sabes.
    Todo nos da la oportunidad de pedir…. al Amor…. que nos ayude a recordar dulcemente ese olvido. Jesús, Buda, sabían…nos lo susurran…
    Gracias Nuria por compartirte…eres tan amorosa, deseas tanto ver un mundo feliz…que así será…de ESA MANO invisible que nos lleva y nos susurra…gracias, gracias, gracias.

    • mujertaruk dijo:

      Jooo, os tenía “abandonadas” María Ángela, mis más sinceras disculpas. Con los mensajes tan bonitos que me/ nos dedicas siempre!!! Tienes toda la razón, todos pedimos limosna de algún modo… Por cierto, ya veo que te has entendido con mi madre, jeje, qué hilos cósmicos nos conectan, mujer. Habrá que ir a “El olor de la lluvia” ❤

  2. helenadolores2015 dijo:

    GRACIAS NURIA, GRACIAS!
    Amo tus palabras, amo tu forma de poner a la luz lo que todos mantenemos en la sombra. Gracias por darle voz a los silencios, que no dejan de ser silencios, a veces, pero que se nos quedan palpitando en la garganta.
    Eres sencillamente grande.
    De leerte ya siento quererte y te abrazo, desde lejos, y tan adentro como me llegan tus palabras.
    Helena

    • mujertaruk dijo:

      Ayy Helenaaa!!! Me emocionas con lo que dices!!!! Es increíble el vínculo que se crea a veces entre personas que no se conocen directamente, ¿verdad? Igual luego quedamos y nos limitamos a hablar de cosas superficiales, pero este espacio es diferente. Se creó para hablar de lo que nos toca, nos sacude y nos llena de gozo a todas. Aquí podemos adentrarnos bien al fondo de nuestros sentimientos y eso es maravilloso!! Celebro haberte encontrado por esos mundos y te abrazo con el mismo cariño ❤ Gracias, gracias por todo!!

      • helenadolores2015 dijo:

        Ay Nuria! no sabes! me emocionó tanto ver tu respuesta! casi lloro de emoción! Soy nueva en esto del wordpress, hasta ahora y por accidente veo esta sección!
        Gracias, muchas gracias por tus palabras!
        El vínculo existe en el latido porque, siento, es un mismo corazón el que late y nos hace fuertes encontrar la sincronía con otros seres tan llenos de vida, la real, la que se revuelca y levanta, y corre y suda. Sin acaparar reflectores ni mover el aire.
        Desde acá te admiro por tu valentía, por tu honestidad y me siento afortunada y viva cada vez que encuentro tus escritos que tanto tanto valoro y aprecio.
        Un abrazo enorme!

  3. Ana dijo:

    Las palabras dificilmente consuelan cuando una se siente asi.Solo decir que te entiendo,creo que despues de unos cuantos otoños en la tierra se conocen esos lugares que describes, esos dias en que la oscuridad lo envuelve todo. Y nos encontramos con disímiles espejos, como en el que te encontraste tu.

    De mis años de estudiante,cuando despues del verano en mi pueblo natal,con sus playas y gente sonriente hasta por obligacion, volvia a la capital,era muy duro.Encontrar gente pidiendo,niños malabareando en los semáforos por monedas, era un cachetazo tras otro de cruda realidad.Y despues me acostumbraba, otra vez, a lo terrible de convivir con eso, y ya no dolia tanto…Anestesia costumbrista.
    Hace casi dos años que no vuelvo, quizas para no ver eso, o evitar tanto gris, o para no soportar omnibus atestados, no se.
    Ojo! Montevideo tambien tiene cosas buenas, los tambores sonando los domingos por los barrios,son un deleite para el cuerpo que se quiere mover y para el alma, que se reencuentra con esos sonidos ancestrales.
    De tu dolor saldrás mas sabia y mas humana.Lo sabes.
    Desde aqui un toque de candombe para tu corazon.
    Ana.

    • mujertaruk dijo:

      ¡¡ No sabes la alegría que me da tener mujeres de distintas partes del mundo por aquí!! ¡¡ Es mágico!! Que podamos estar conectadas desde tan lejos y entendernos tan bien es casi casi un milagro. Comprendo bien lo que dices, Ana, porque a mí me pasó algo parecido. Nací y crecí en una ciudad muy pequeñita de España, donde no había gente pidiendo en las calles, y luego por trabajo y estudios tuve que venirme a Madrid, la ciudad más grande de este país, creo. Y aquí se me hizo un mundo ver a tantas personas pidiendo, sufriendo, y a tantas otras pasando por su lado como si nada. Es duro y ocurre lo que tú describes, te acabas acostumbrando, tristemente. Ojalá las rutinas no nos corten la sensibilidad. Un abrazo bien grande y cálido bonita!!! ❤

  4. NuriLove dijo:

    Otra vez una de tus lindos escritos…. De los que te hacen pensar y reflexionar….. Gracias, no puedo decirte otra cosa que no sea gracias, por compartir siempre tus sentimientos y pensamientos con nostras y nosotros. Ay y aunque me veas bien en las fotos, la procesión se lleva por dentro, esta época del año es melancólica para mi…. Me esfuerzo en mantener a veces la sonrisa, hasta que me derrumbo y se me quita de la cara de las mismas y me tengo que volver a levantar, así durante unos meses….. Estoy tan cansada…. Tan agotada…. Pero me gusta mucho leerte, me relaja, me da mucha paz. Un gran abrazo mi querida Nuria

    • mujertaruk dijo:

      Entiendo lo del agotamiento, amiga, supongo que, viviendo al ritmo que vivimos, es normal. Pero… ¿no te has preguntado nunca qué pasaría si no hiciéramos por mantener la sonrisa, si no nos esforzáramos por parecer algo que no somos, por mostrar algo que no sentimos? Yo me lo pregunto cada día e intento ser cada vez un poquito más entera y más auténtica, aunque es un camino laaargooo, jeje. Un abrazo bien bien fuerte y mucho cariño para ti y para Andrés ❤

  5. María dijo:

    Gracias Nuria, por tus palabras…!!me gusta lo que describes, y siento que cualquier escena que se presenta ante nosotros nos pertenece, no es algo ajeno, es algo de dentro que viene a hablarnos de algo nuestro…!!!..un abrazo bella…!

    • mujertaruk dijo:

      Totalmente contigo, María, el mundo es un espejo y nos devuelve lo que llevamos dentro. A veces sólo basta con mirar, con dejarse tocar por lo que sucede. Un abrazo fuerte bonitaaaa!!!! y Gracias!!!! 🙂

    • mujertaruk dijo:

      Mmmmm… ¡¡Qué lujo contar con este piano y estas imágenes en una tarde como ésta, María Ángela!! Hay canciones que le hacen sentir a una que.. vivir merece la pena y es infinitamente hermoso, pase lo que pase en el camino. GRACIAS por compartir tanto de ti en este espacio, eres parte esencial de él ❤

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